martes, 31 de agosto de 2010

Motor de inyección directa de gasolina

Hoy es un día feliz. Acabo de ver como hay gente de EE.UU, Canadá y Singapur que leen mis entradas del blog (y eso que no conozco a nadie de esos lugares). Últimamente estoy muy fiestera, la fiesta me persigue, pienso en salir + salir + salir.

Ayer ocurrió de todo. Fue uno de esos días perfectos. Aunque hasta la 1 de la mañana no ocurrió nada memorable, sólo tenían que pasar unos minutos y sobrepasar oficialmente la 1:30 para que todo comenzase.

Y es que los detalles son lo mejor de esta vida, de este mundanal ruido en el que vivimos. ¿Dónde queda la felicidad?, ¿el amor?, ¿las ganas de conocer el algo más?, ¿las banalidades y pajas mentales triviales?

Uno de los detalles que más me gustan en estos instantes es el hacer lo que surja, lo que venga en un instante, ser distinto, ser independiente, conocer gente indie (no sólo en el ambiente musical) y sobre todo fijar detalles, hacer el mundo algo distinto, algo por lo que vivir.

Detalles como bailar y cantar delante de un escenario donde no hay nadie tocando, el decir ¡otra!, ¡otra! cuando todo a terminado, el saltar al escuchar esa canción que te sabes de pe a pa, el reir, el recordar buenos momentos, el no tener vergüenza, y sobre todo, el conocer mundo, el salir del mismo ambiente, saber que hay más gente a tu alrededor, un mundo por descubrir.

Ayer aprendí que se puede crear un proyecto fin de carrera con las aplicaciones de un motor de inyección DIRECTA (que no es lo mismo que indirecta) de gasolina. Y además que se puede sacar un 9.9 y que no te pongas el 10, por ser tú. Aprendí que Valencia está ahí, que tiene vida más allá, y que los valencianos no son tan tontos como pintan (aunque la verdad, aun no he ido nunca).
Aprendí que hay que salir de fiesta siempre que se pueda, y más entre la primera y la segunda semana de empezar el curso, para ir adaptándose y conocer mundo, más gente (sí, aun hay gente por conocer).
Ayer aprendí que la gente no solo hay que verla desde fuera, que el interior es un mundo, algo también por conocer.
Y aprendí que las amigas son las que te hacen desfasar tanto, el sentirte bien.

Ayer aprendí muchas cosas y ante todo me lo pasé genial. Desde las 8:30 de la mañana que me levanté hasta las 03:00 de esta madrugada que me acosté. Vi que era un día para el recuerdo, el cambio de la vida, el ver las sonrisas de mi alrededor, ver la mía, y saber que sigue habiendo un mundo por ver, por conocer.

Y es que tener años mola, conocer gente más, el tener un 5 en selectividad para algunos es lo mejor, es el paso a otra cosa mejor, que sacarte la carrera en 7 años no es tan malo (aunque sea la carrera de 3), y por supuesto aprendí que todos tenemos un ingeniero en nuestro alrededor, y que los ingenieros mecánicos son los que más molan (aunque la verdad, es que los de caminos -según dicen- no se quedan cortos).
Yo me quedaré con los químicos, al fin y al cabo los conozco más y están más cerca de mi facultad.
Y ante todo, me quedaré con el conocer gente, me da igual lo que estudien esas personas por conocer, todos sabemos que no hace falta salir siempre con ingenieros, también hay economistas, abogados, maestros, filologos y los de ADE.

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