jueves, 26 de agosto de 2010

Los sueños y la vida, cambios y necesidades

Si quisiese imaginar una vida sin final,
andaría entre figuras de acero.
Si volviera a contemplar 
una sombra al despertar,
soñaría con fundirme en el tiempo.

La vida tiene un fin. Nadie como yo conoce y sabe sus límites. El sólo despertar me hace estar inmersa en un mundo donde mi única misión es vivir al límite. Vivo entre posibles pillamientos de coches, motos, bicicletas, porrazos, pisotones, pérdidas de equilibrio, tropezones y algún que otro cabezazo. Vivo al límite, me va, y mi destino quiere que así sea.

Las figuras de acero pueden representar todas aquellas personas, circunstancias y demás seres que hacen que te sientas bien, seguro, que notes que con ellos o en esos lugares no hay peligro.  Sentirse bien a veces es difícil, pero, si te sientes bien no piensas que el final esta cerca por lo que, la vida te brinda que vivas más a gusto y sin tanto quehaceres.

Contemplar, palabra que me gusta como suena, y además su significado. Todos los días gasto minutos e incluso horas en contemplar una realidad, un quizás o un sueño. Se que muchas veces lo que se contempla no gusta o no es lo esperado, pero otras veces es lo más bonito que puedes imaginar. Me gusta contemplar mi realidad, ver sus defectos, me van los defectos, pero también me gusta soñar, pensar en un modo de vida distinto en algo diferente, que no quede el quizás y sí se vea si esa es la realidad que puede haber.

Banalidades, deseos triviales.

La sombra al despertar, la muerte que se acerca a cada uno de nosotros en cada segundo, la matanza de nuestras células por querer vivir. Y es que la vida es contradictoria. En principio necesitamos del oxígeno para vivir, sin él las células se mueren, pero a su vez es el culpable de su muerte. Incluso algunas células tienen capacidad de suicidarse (la apoptosis esa bien conocida). Se puede hacer aquí una mención al amor, bueno más bien el desamor. El amor es algo que te llena de vida, te hace estar radiante, ver la vida con otros ojos, pero el desamor no, el desamor hace que una parte de ti muera, algo tan contradictorio que nadie ha podido entender nadie, y todo por una míseras reacciones químicas...
Es algo a la orden del día, algo que se nos mueve, algo que nos extraña, así es la vida.

La muerte es vida, la vida es muerte.

Soñaría con fundirme en el tiempo, soñar es algo increíble desde todos los puntos de vista. Nos hace sentirnos bien (aunque algunos sueños no sean lo que se cree o sean malos), pero a mi me gustan, soy fan de los sueños y mucho más soñar despierta. Pienso en la realidad y en las demás realidades no tan reales (algo contradictorio la verdad), pero así soy yo.

Fundir es algo que se conoce desde tiempos remotos, desde que se conoce el fuego y sus utilidades, hagamos que las costumbres nunca cambien y si cambian que sea para mejor y siempre se recuerde el pasado. Hay que vivir el presente pero recordando el pasado, es parte de nuestra historia, pero también hay que saber llevar los que no nos gustan, al fin y al cabo son los que nos hacen aprender, a cambiar.

Y el tiempo, la cuarta coordenada del eje, esa que la gente siempre olvida, pero no perdona. El tiempo pasa y a nosotros se nos acaba el tiempo. Luchemos por que cada momento sea único y diferente, no tiremos nunca la toalla, que sea como el último que tengamos y no dejemos cosas por hacer, pasos por dar. Demos el paso en todo aquello que nos guste sin pensar en las consecuencias, tal vez nunca la tengamos ¿o si?

No llores la muerte del sueño a no ser que un sueño en un sueño sea, o que se muera porque se ha hecho realidad.


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