miércoles, 11 de agosto de 2010

La música

Reflexionando sobre mi ser y mi manera de ver la vida he llegado a la conclusión que una de mis virtudes y cosas buenas es la música y sus relaciones.
Y es que al cabo del día (24 horas) unas 6 ò 7 horas las paso escuchando música, cantando, componiendo o tocando algún que otro instrumento de mi colección que no se como cada año tiene al menos un miembro nuevo.

La música es considerada por algunos como una faceta buena de la vida que nos ayuda a transmitir, interpretar, sirve de desahogo y demás abre la mente.

Estudios científicos demuestran que los niños que estudian música de una manera profesional o al menos de una manera constante tienen unas mentalidades más abiertas, pueden concentrarse mejor y además al estar desde niños sometidos a un continuo estrés saben vivir la vida mejor y organizarse mejor.

Y es que es verdad, si no hubiese sido por la música y los 12 años que llevo inmersa en este mundillo, no se que sería de mí. Paso la vida entre horarios, clases cada año más minúsculas y además con un algo que no se como descifrar.

A lo largo de mi trayectoria de escuchanta de música he pasado por diferentes facetas. Recuerdo mis inicios con todo tipo de géneros, desde house hasta gótico. Pero fue poco a poco y por influencias cuando llegué al que yo considero "el mundo oscuro". Día a día este mundo tiene más adeptos pero a su vez más críticas. No se de donde surgen (o si es por algún que otro ser que pertenece al mundo y cae mal) pero al fin y al cabo es la mejor música ya que mezcla de todo y hace al músico sentirse vivo.

Mi historia en los géneros musicales no terminó aquí, más tarde, surgieron escuchas de grupos comerciales que pasan al olvido, el punkarrismo crónico y algún que otro desvaneo en el mundo indie.

No se exactamente qué tipo de persona soy (ya que no me van los catálogos), pero creo que según tu estado en un preciso momento te va más una corriente u otra, eso sí, jamás pasaré por el mundo flamenquillo y reguetunero ya que es superior a mis fuerzas.

Esto me hace pensar en nosotros y en nuestro alrededor. Cada uno vivimos fiel a un ideal, pero ¿es acaso constante?

No critiquemos al prójimo... no sabemos si algún día caeremos en la trampa

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