No podía parar de pensar en él. Miraba al día a través de la mañana y el sol lucía como esos días en lo que único que apetece es salir a pasear, a contemplar el mundo desde un ángulo distinto al siempre observado. Evadirse un poco del modo de vida actual y dar riendas al amor. El sol, la luna, las estrellas, un camino, los pies marcando el rumbo, pero sin rumbo alguno conocido. Pararse un instatnte, mirar a tu lado, y pensar "esto es lo que siempre he querido".
De fondo la estampa del lugar que te vio nacer, del lugar donde vives, del sitio donde te conocí.
Volver a respirar, abrir los ojos, volverte a ver. No estamos en la estampa que imaginábamos, esa que para cada uno es distinta, pero que nadie quiere cambiar, porque nadie queire cambiar en el fondo de vida, es la que nos ha tocado, y es la que nos gusta.
No está la estampa que pensábamos, pero estamos nosotros. ¿Qué más queremos?