Las locuras pueden ganar batallas y nos reímos de todo y de nada, a veces da igual.
El estudio agota, la mente está cansada, el sol brilla y las estrellas parpadean al son de las luciérnagas. Sorbitos de amor por las mañanas y por la madrugada.
Pronto todo termina y empezará de nuevo una y otra y otra vez más. El tiempo pasa rápido aunque a veces no lo parezca. Un día tachas un número del calendario pero te das cuenta de que eso pasó hace meses porque el tiempo ha pasado rápido y tú no te has dado ni cuenta. Sin embargo, a veces el tiempo pasa lentamente. Como esos días que empiezas a estudiar temprano, te crees que ya es de noche y aún no ha llegado la hora de comer.
La pena es algo que siempre está ahí, sin embargo podemos escapar de ella, escondiéndola o pasando de ella tal que no nos damos cuenta (pero nos damos cuenta, más bien la omitimos).
Las estrellas están intermitentes, como los coches, como el típico que está en la esquina minutos y minutos parpadeando, hasta que se va... Todo va y todo viene.
La gente vive felizmente, al fin y al cabo existen lugares felices, donde no existe el conflicto aparente y donde las cosas que pasan tienen sentido y gustan (sun bay ayayayayyy).
No hay comentarios:
Publicar un comentario