Mi vida últimamente es una paranoia del copón del recio. No me conozco, bueno a ratos sí, otras veces entran en juego otros mecanismos y mentes.
La vida me sonríe, sigo siendo feliz, incluso puede que más debido a que pienso en todas las cosas que me están pasando y me gustan, para que vamos a decir que no, si estudio una media de 8 horas al día y aún me quedan horas para desfasar, comerme la cabeza o simplemente mirar a mi alrededor.
No se como, pero en una semana he conocido más gente que lo normal en un mes. Estoy más extrovertida que nunca y encima me lo paso genial.
Estoy trabajando como celestina para unos, y otros hacen de celestina para mí.
Hoy me ha llamado mucho la atención una entrada de un nuevo conocido, de un chico al que conocí de fiesta y que no lo he vuelto a ver. Debe ser muy estudioso y aplicado ya que no tiene que estudiar en verano y puede descansar, pero lo que sí se ve es su maestría para la escritura. Y es que en apenas 30 seg (aproximadamente) tu vida puede cambiar, puedes quedarte flipando en colores, reirte y recordar tiempos pasados, y todo en tan poco tiempo.
Creo que son las paranoias y el hacer lo que quieras y cuando quieras lo que me hace sentir tan bien, y hacer que otros también se sientan bien.
He leído que si algo tiene que pasar, pasará. Sólo Dios dirá, eso sí, yo seguiré flipando y feliz a la vez. Una alegría llega de quién menos lo esperas, cuando menos lo esperas.
Porque todo tiene una parte de ficción y una parte real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario