Hoy de nuevo he empezado a escuchar una y otra vez la misma canción, como ocurrió el año pasado. Y es que cada vez que la escucho me recuerda a días pasados, un tiempo lejano pero también cercano. Recuerdo aquellos días de feria, a los días en que lo dábamos todos, también a días de fiestas y fiestas, a conocer gente, a conocerte a ti. Y días anteriores, de no saber nada pero saberlo todo. Días de estudio, de estar 8 horas en la biblioteca y mirar una y otra vez las partes anatomofisiológicas del cuerpo. Aquellos 2500 folios que no acaban. Y al aprobado, a esos 11 días de vacaciones en 2 años. A todo y a nada.
Me acuerdo de cuando aún no estaba editada pero Ezequiel y yo la cantabamos sin parar en la Plaza de España mientras el resto del mundo nos miraba y nadie más sabia de aquella canción por aquel entonces, de la zona quiero decir, otras muchas personas ya se la sabían, pero no sería hasta mayo de este año cuando apareciese y se hiciese hueco en muchas cabezas y nuevas historias, como manda la tradición.
Yo mientras la seguiré escuando, tal vez 30 o 40 veces al día, quién sabe.
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